Vancomicina, el Paladín de Borneo. Antibióticos Vs. Bacterias 3

Lectura previa recomendada: 
Antibióticos Vs. Bacterias 1
El caballero en la encrucijada (1878), de Viktor Vasnetsov
Al noroeste de Australia, entre el archipiélago de Indonesia, se encuentra la isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, provista de una flora y fauna excepcional que desde su descubrimiento ha llamado la atención de zoólogos, botánicos y demás expertos de todo el globo, como ocurrió en 1955 con un avispado investigador de apellido McCORMICK. Éste observaba al microscopio un espécimen de Streptomyces Orientalis y su interacción con otras bacterias que también había encontrado en los pantanos de Borneo. Para su sorpresa, el S. Orientalis, extremadamente territorial, liberaba una sustancia capaz de eliminar a su competencia en un pispás. Para denominar dicha sustancia, McCORMICK empleó una palabra derivada del término Vanquish, que en ingles significa Vencer, aludiendo su letalidad. El nombre que le dió fue Vancomicina.

     Una renombrada compañía farmacéutica aprovechó el escenario cuando aparecieron las primeras bacterias (estafilococos) resistentes a las penicilinas, los antibióticos más empleados en aquel momento. La distribuyeron de forma masiva en 1958. Se trató de una decisión precipitada, pues no se habían esclarecido las pautas correctas de su administración, además de que muchas de las muestras se encontraban contaminadas, todo lo que ocasionó multiples efectos adversos en los primeros pacientes. —Recordemos que, incluso hoy, cuando se administra de forma rápida, la Vancomicina puede ocasionar una reacción denominada “síndrome del hombre rojo”—. Esto arruinó la reputación del antibiótico. Además, se desarrollaron derivados de las penicilinas capaces de vencer a los estafilococos resistentes y que parecían más seguros, se trataba de las llamadas “Penicilinas Sintéticas”, como la Meticilina y sus derivados (Oxacilina y Dicloxacilina).

     La suerte de la Vancomicina cambió a finales de la década del 60, cuando muchos gérmenes desarrollaron resistencia incluso a la Meticilina y sus derivados (todavía se emplea el término “meticilino-resistente”). En aquel momento se llevó a cabo un proceso más efectivo de purificación, además de que se estudiaron las pautas correctas de su administración, reduciendo al mínimo los efecto adversos, hasta el punto de que todavía hoy es uno de los antimicrobianos más empleados en el ambiente hospitalario.


¿Qué es y cómo funciona la Vancomicina?

Al igual que la Teicoplanina (descubierta e 1978 y que puede emplearse por vía intramuscular) y la Telavancina (desarrollada en 2009), la Vancomicina es un Glucopéptido.

     Si recordamos el tema Antibióticos Vs. Bacterias 1, la Envoltura Bacteriana tiene dos componentes principales: la membrana celular y, rodeándola, la pared bacteriana. Esta última, especialmente en los gérmenes gram positivos, es rica en mureína o peptidoglicano que, como indica su nombre, se trata de una combinación de azúcares y proteínas. Los dos azúcares N-Acetilglucosamina y N-Acetilmurámico se unen mediante tetrapéptidos conformando una gran red alrededor de la bacteria que le permite resistir a los cambios ambientales. Los glucopéptidos, como la Vancomicina, se adhieren a un precursor del N-Acetilmurámico (D-alanina-D-alanina), evitando su formación y, por consiguiente, la formación de la propia pared.
Estructura de la red que conforma la Pared Bacteriana
https://www.agromeat.com/260435/peptidoglicanos-y-funcionalidad-gastrointestinal-en-las-aves
     Algunas de las reacciones adversas que todavía pueden observarse son las siguientes:

  • Cuando se administra rápidamente el paciente puede presentar una erupción pruriginosa que suele empezar en el cuello, ocasionando el "Cuello Rojo" (Red Neck) o "Síndrome del Hombre Rojo" (Red man Syndrome).
  • Flebitis (en un 10% de las veces).
  • Hipersensibilidad (3%).
  • Otras menos frecuentes, como la nefrotoxicidad.


NOTA: Los micoplasmas son las únicas bacterias que carecen de pared bacteriana, por lo que, obviamente, contra ellas no son efectivos los antibióticos que inhiben la pared, como las penicilinas o la Vancomicina.


Referencias bibliográficas

Morejón García, M. (2015). Glicopéptidos, origen y desarrollo actual. Revista Cubana de Farmacia, 49(1), 1-3.
Fernández, A. C., de la Prieta López, R., García, G. B., Alonso, J. A., & Errasti, C. A. (2002). Antibióticos glucopéptidos. Medicine-Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 8(66), 3528-3533.
Palomo, A. O. (2012). Resistencia a los glucopéptidos en Enterococcus. Control Calidad SEIMC, 1-9.
Mensa J, Gatell J M, García-Sánchez J E, et al. (2018) Guía de terapéutica antimicrobiana 2018.


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